McCain: de torturado a torturador
La relación entre la tortura y los Estados Unidos no es un tema nuevo, sino que ciertos aspectos se hicieron públicos. Ahora se conoció el contenido de una carta que envió el Departamento de Justicia al Congreso de EE.UU., donde justifica la tortura. Sin atender a lo establecido en la Convención de Ginebra, que regula el trato a los prisioneros de guerra, la administración Bush avala el uso de métodos abusivos de interrogación contra presuntos terroristas. Así, la Casa Blanca permite que sus soldados puedan ser torturados si son capturados por fuerzas ¿foráneas?.
El tema sale a la luz de a poco y en cuotas, aunque no es nuevo. Sin embargo, en este contexto, vuelve a poner en jaque al candidato presidencial republicano y actual senador, John McCain, quien se pronunció en contra del simulacro de ahogamiento e incluso contó cómo fue torturado por el Viet Cong durante su estadía en Vietnam, pero votó en contra de la una ley que prohibía la utilización de la tortura y que finalmente fue vetada por el presidente Bush.
McCain no quiere alejarse de un electorado que en las últimas encuestas viene reafirmando que, en su mayoría, está en contra de la tortura, aun de terroristas. Por eso asegura estar en contra de la utilización del “submarino”. Sin embargo, tampoco quiere alejarse de la administración Bush, aunque su popularidad descienda a medida que se sucede la invasión a Irak. Por eso votó en contra de la mencionada ley.
Aunque aseguró no estar a favor de la tortura en numerosas oportunidades, McCain explicó hace unos meses que “nosotros siempre apoyamos que se permitiera a la CIA emplear medidas adicionales”. La traducción de las “medidas adicionales” a las que se refiere el senador por Arizona está en la carta del Departamento de Justicia: “el hecho de que una acción se emprenda para prevenir un ataque terrorista, más que con el propósito de humillación o abuso, sería relevante en la determinación de cuán abusiva sea esa acción”.
Para colmo, hace más de un mes y medio, EE.UU. volvió a decidir qué países no respetan los derechos humanos. Sin embargo, este año sorprendió que China no estuviera en la nómina. En Washington destacaron el avance en materia de pena de muerte que tuvo el gobierno comunista, cuando en su país, la pena capital es moneda corriente.
Esta es una confirmación más de que EE.UU. no está dispuesta a cumplir el orden que quiere imponer o, al menos, si no lo logra por las buenas, lo va a hacer por las malas, es decir, sin apego a ningún tipo de regla más que aquello que el objetivo demande. La frase tantas veces atribuida a Maquiavelo (¡aunque el escritor florentino nunca la haya dicho!) y tan discutida, sobre si el fin justifica los medios, viene al pelo.
Sobre la opinión de McCain acerca de la guerra de Irak, el periodista estadounidense Derrick Jackson contó en un artículo de febrero pasado: “En una parada de campaña en Nueva Hampshire, un hombre le dijo a McCain: ‘El presidente Bush ha hablado de nuestra permanencia en Irak durante 50 años’. McCain interrumpió, diciendo, ‘Quizás 100’. Después, agregó: ‘Hemos estado en Japón durante 60 años, en Corea del Sur durante más o menos 50 años. Eso estaría bien por mí, siempre y cuando los estadounidenses… siempre y cuando los estadounidenses no resulten heridos, lastimados o muertos, entonces está bien por mí’. Una respuesta perfectamente extendible a la aplicación de la tortura y perfectamente traducible: “mientras no me toquen el culo, todo bien”.
