Crisis financiera global: el FMI pontifica “desde la tribuna”
*Por Daniel Muchnik, publicado hoy en el diario Clarín.
Como si no tuviese nada que ver con lo que está pasando o fuese un espectador más, el Fondo Monetario Internacional calculó que las pérdidas por la crisis de las “hipotecas subprime” en Estados Unidos podrían ascender a 945.000 millones de dólares. No satisfecho con el cálculo, la institución financiera vaticina que el ajuste podría continuar y llevar a una situación más comprometida.
Con este diagnóstico, la estimación del FMI es más pesimista que la mayoría de los analistas, que proyectan pérdidas cercanas a los 600.000 millones de dólares. No es poca cosa una diferencia de 345.000 millones de dólares entre el organismo y los otros.Pero la memoria trae a cuento que un año atrás el FMI decía otra cosa muy distinta. Entonces no sólo ponderó la globalización financiera y su consecuencia “beneficiosa” para las empresas y las personas. Apenas se inició la actual turbulencia (que puede convertirse en inquietante tormenta) aseguró que cualquier contagio de la crisis hipotecaria en los Estados Unidos hacia el resto de las economías sería “limitado”. Precisó, con esa seguridad que irrita a los que hacen historia, que existía “un reducido riesgo de una grave amenaza sistémica”.
Hoy el FMI afirma: “Ha habido una falla colectiva en apreciar la magnitud del apalancamiento en el sistema financiero y los riesgos asociados de un desarrollo desordenado”. Trata, así, de diluir o disolver su responsabilidad primaria en lo que está sucediendo.
Como auditor internacional, el FMI no solo debió haber advertido la crisis que se estaba incubando, sino también debió proponer medidas para evitarla o al menos reducirla. Al igual que la Argentina en los años noventa y en la crisis de 2001, el Fondo pretende ahora demonizar la crisis cuando su obligación fue y es señalar con anticipación todo lo que se estaba forjando.
Esta crítica es tan válida como la que le formularon, oportunamente por no haber adelantado con sirenas de alarma la crisis financiera de la segunda mitad de los noventa que se descargó en Brasil, en Rusia y en el Asia con una energía tal que ya presagiaba lo que ocurriría con la Convertibilidad en la Argentina y la clases política y económica negadoras que la sostenían.
Debió el Fondo encasillar a los responsables : a los veteranos líderes de las finanzas que compartían el poder con ejecutivos demasiado jóvenes e irresponsables, educados en universidades donde no se les enseñó límites ni consideraciones éticas sino “resultados” a toda costa, para satisfacer a los accionistas.
La semana pasada el Fondo Monetario confirmó en un comunicado, lo siguiente: “Los mercados financieros permanecen bajo una tensión considerable, agudizada ahora por el empeoramiento del entorno macroeconómico, la capitalización deficiente y un desapalancamiento generalizado”.
Que no se diga, vulnerando las buenas maneras, que el FMI es “apocalíptico”, calificativo no usual en el mundo de las finanzas cuando precisa: “La actual turbulencia no es una mera circunstancia relacionada con la liquidez sino más bien un reflejo de de fragilidades fundamentales en los balances y de una capitalización deficiente. Eso significa que los efectos van a ser más amplios, profundos y prolongados.
Este diagnóstico del FMI es tardío. Hace ya nueve meses que la información contabiliza las pérdidas de los bancos, la morosidad hipotecaria y las constantes caídas bursátiles. El FMI no agrega nada a lo ya comentado por el periodismo internacional. Simplemente llega tarde a todo acontecimiento significativo, como viene sucediendo desde hace décadas.
Más grave es que el abanderado de la “no intervención del Estado”, como es el Fondo, ahora reclama a los Gobiernos que “actúen de inmediato para mitigar los riesgos de un inexorable ajuste doloroso”, recomendándoles aumentar la supervisión de las cuentas de los bancos y preparándolos para una intervención oficial, en caso de que sea necesario.
¿”Intervención estatal”?¿Se ha leído bien?¿ No era una mala palabra en el diccionario del FMI? Todo tendría una explicación. Porque lo que el Fondo Monetario no dice es que quiere la intervención del Estado para rescatar a los inversionistas, a los fondos de inversión o de pensión y a los gigantescos bancos que tienen profundas grietas en sus edificios contables.
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